En el corazón de Speyside, la Dufftown Distillery ha estado creando whiskies desde 1896. Con agua pura de manantial y alambiques de cobre, sus expresiones, como el Dufftown 12 y 15 años, son un deleite para los sentidos, llenos de notas afrutadas y especiadas. Un legado de tradición y calidad que ha sido premiado internacionalmente.
“El whisky no se hace, se crea”, decía un maestro destilador en Dufftown, y esta afirmación resuena en cada gota de sus elixires. Fundada en 1896, la Dufftown Distillery se ha convertido en un símbolo de la tradición escocesa, ubicada en el corazón de Speyside, donde la destilación es un arte que se ha perfeccionado a lo largo de más de un siglo. Desde sus inicios, esta destilería ha sido un referente en la producción de whiskies de carácter suave y afrutado, destacándose especialmente en la elaboración de single malts.
El agua de manantial pura de la colina de Conval, rica en minerales, es el alma de cada botella, aportando un perfil de sabor único que se traduce en notas de manzana, pera y un delicado toque de especias. Con alambiques de cobre tradicionales, cada destilación es un homenaje a la pureza y complejidad que los aficionados buscan. Entre sus joyas, el Dufftown 12 años destaca por su equilibrio, mientras que el Dufftown 15 años ofrece una experiencia más compleja, ideal para los paladares exigentes.
La destilería no solo ha ganado premios, como la Medalla de Oro en la San Francisco World Spirits Competition, sino que también ha dejado una huella cultural en el mundo del whisky escocés. Cada sorbo es un viaje a sus raíces, un recordatorio de que la paciencia y la dedicación son los verdaderos ingredientes del buen whisky.
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