En Tobermory Distillery, cada whisky cuenta una historia. Fundada en 1798, esta destilería escocesa ofrece expresiones únicas como el Tobermory 12, con notas de frutas rojas, y el Ledaig, ahumado y especiado. Con puntuaciones sobresalientes, sus whiskies son ideales para maridar con quesos o chocolates oscuros, creando una experiencia de sabor inolvidable.
“La paciencia no es una virtud, es necesidad”, solía decir el maestro cervecero de Tobermory Distillery, y esta filosofía se refleja en cada gota de sus excepcionales whiskies. Fundada en 1798 en la pintoresca isla de Mull, esta destilería ha sido testigo de la evolución del whisky escocés, manteniendo un compromiso inquebrantable con la calidad y la tradición. Desde sus inicios como Ledaig, ha sabido adaptarse a los tiempos, pero siempre con un ojo puesto en sus raíces.
El Tobermory 12, con su color dorado brillante, ofrece un viaje a través de notas de frutas rojas y un sutil toque salado que evoca la brisa marina. Por otro lado, el Ledaig, su expresión ahumada, es un verdadero homenaje a la diversidad del terroir de la isla, con un perfil de sabor que combina especias y un intenso ahumado. Cada sorbo es un recordatorio de la rica historia de la destilería y su entorno.
La experiencia de degustar un whisky de Tobermory es como un paseo por el puerto de la localidad: colorido, vibrante y lleno de matices. Con puntuaciones que superan los 90 puntos de críticos reconocidos, estos whiskies no solo son una bebida, sino una celebración de la herencia escocesa. Marídalos con un queso blue Stilton o un chocolate oscuro, y descubrirás un mundo de sabores que se complementan a la perfección.
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