La Cooperativa Capel, fundada en 1938 en el Valle de Elqui, es un referente en la producción de pisco chileno. Con un enfoque en la calidad y la sostenibilidad, sus destilados, como el Pisco Capel Reserva y el Pisco Capel Gran Oro, destacan por su frescura y complejidad. Apoyando a pequeños agricultores, Capel no solo ofrece un producto excepcional, sino que también celebra la rica herencia cultural de Chile.
“La tierra habla a quienes saben escuchar”, decía un antiguo viticultor del Valle de Elqui. Y así, en 1938, un grupo de agricultores decidió unir fuerzas para dar vida a la Cooperativa Capel, un proyecto que no solo busca producir pisco, sino también preservar la esencia de su tierra. En un contexto de crisis económica, estos pioneros transformaron la sobreproducción de uvas en una oportunidad, creando un destilado que hoy es sinónimo de calidad y tradición chilena.
La magia del pisco Capel radica en su meticuloso proceso de destilación en alambiques de cobre, donde cada gota refleja la frescura de las uvas cultivadas en la región. Desde el Pisco Capel Reserva, con sus notas vibrantes de cítricos y flores, hasta el Pisco Capel Gran Oro, que deslumbra con su suavidad y matices de melaza, cada botella cuenta una historia de dedicación y pasión.
Pero Capel es más que un productor de licores; es un símbolo de comunidad. Al ser una cooperativa, apoya a pequeños agricultores, promoviendo prácticas sostenibles que benefician tanto a la tierra como a quienes la trabajan. Este compromiso se traduce en un pisco que no solo se disfruta, sino que también se siente como parte de una herencia cultural rica y vibrante.
Ideal para acompañar un ceviche fresco o un postre de frutas, el pisco de Capel invita a explorar su versatilidad en cada sorbo. Así que, ¿por qué no dejarse llevar por la historia y el sabor de este destilado chileno?
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