Desde 1832, Sebastian Stroh ha sido sinónimo de tradición y calidad en licores austriacos. Su famoso ron Stroh 80, con 80 grados de alcohol, destaca por su audaz sabor y versatilidad, ideal para cócteles y repostería. Con un enfoque en la sostenibilidad y el uso de ingredientes orgánicos, cada botella cuenta una historia rica en herencia cultural y pasión familiar.
“La paciencia no es una virtud, es necesidad”, solía decir el maestro cervecero de Klagenfurt, y en Sebastian Stroh, esta filosofía se ha convertido en un arte. Fundada en 1832, esta destilería familiar ha sido un faro de tradición y calidad en el mundo de los licores. Desde su primera medalla de oro en la Exposición Universal de 1900 en París, Stroh ha sabido combinar la herencia austriaca con un enfoque contemporáneo, creando productos que son tanto un homenaje a su pasado como una celebración del presente.
El ron Stroh 80, con su impresionante contenido alcohólico de 80 grados, es el rey de la casa. Elaborado a partir de caña de azúcar seleccionada, su sabor audaz y versatilidad lo convierten en un ingrediente estrella en cócteles y repostería. Pero no se detiene ahí; los licores de Stroh, como el Stroh Jäger, son una mezcla secreta de hierbas y especias que evocan la rica cultura austriaca, ofreciendo una experiencia de sabor que despierta los sentidos.
La destilería se enorgullece de su compromiso con la sostenibilidad, utilizando ingredientes orgánicos y métodos de destilación tradicionales. Cada botella cuenta una historia, desde su distintivo empaque hasta las notas de cata que revelan un mundo de caramelo, frutas secas y especias cálidas. En cada sorbo, se siente la pasión de una familia que ha dedicado casi dos siglos a perfeccionar el arte de la destilación.
Así que, la próxima vez que busques un licor que no solo embriague, sino que también cuente una historia, recuerda a Sebastian Stroh. Porque aquí, cada gota es un legado.
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