Abbaye de la Ramée, fundada en 1996 en Valonia, Bélgica, revive la tradición cervecera de las abadías. Su Blonde ofrece un sabor suave y equilibrado, mientras que la Brune sorprende con notas de chocolate y frutos secos. Cada cerveza es un símbolo de celebración y comunidad, reconocida en festivales internacionales.
En 1996, un grupo de apasionados cerveceros se unió en Valonia, Bélgica, con un sueño: revivir la tradición cervecera de las antiguas abadías. Así nació Abbaye de la Ramée, una marca que no solo elabora cervezas, sino que cuenta historias en cada sorbo. Desde su primera botella, su compromiso con la calidad y la autenticidad ha sido inquebrantable, reflejando la esencia de una cultura rica en matices.
La Abbaye de la Ramée Blonde es un homenaje a la luz y la frescura. Su color dorado, acompañado de una espuma blanca y cremosa, invita a descubrir un mundo de aromas donde la malta y el caramelo se entrelazan con un toque sutil de lúpulo. Cada trago es un viaje suave y equilibrado, con un final que acaricia el paladar, dejando un deseo de más. Por otro lado, la Abbaye de la Ramée Brune es una experiencia más robusta; su cuerpo intenso revela notas de chocolate negro y frutos secos, creando una danza de sabores que recuerda a los dulces de la infancia.
Lo que distingue a Abbaye de la Ramée no es solo su maestría en la elaboración, sino su conexión con la comunidad. Cada cerveza es un símbolo de celebración, un puente que une a las personas en torno a la mesa. Con premios que adornan sus estanterías y un creciente reconocimiento internacional, estas cervezas han encontrado su lugar en festivales y competiciones, donde el arte de la cervecería se celebra con fervor. En cada botella, hay un pedazo de historia, un legado que perdura en el tiempo.
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