Desde 1545, Brouwerij Roman ha sido un pilar de la tradición cervecera belga. Con cervezas como la Sloeber y la Roman Pils, cada sorbo refleja un legado de calidad y autenticidad. Perfectas para maridar con carnes ahumadas o mariscos, son una invitación a disfrutar momentos únicos.
En 1545, un pequeño establecimiento llamado "De Clocke" abrió sus puertas en Mater, un rincón pintoresco de Oudenaarde. Este no era un simple alojamiento; era el inicio de una historia cervecera que ha perdurado a través de los siglos. La Brouwerij Roman, fundada por Joos Roman, ha mantenido viva la tradición cervecera belga, fusionando técnicas ancestrales con un enfoque contemporáneo. Cada cerveza que elaboran es un homenaje a su rica herencia, un viaje que comienza con ingredientes locales seleccionados con esmero.
La Sloeber, una de sus cervezas más emblemáticas, es un equilibrio perfecto entre dulzura y amargor, mientras que la Roman Pils ha conquistado paladares en todo el mundo, llevándose múltiples premios en competiciones. ¿Qué hace que estas cervezas sean tan especiales? La respuesta radica en su meticulosa atención al detalle y en un proceso de fermentación natural que resalta la personalidad de cada lote.
La experiencia de degustar una cerveza de Brouwerij Roman es un deleite para los sentidos. Desde el oro brillante en el vaso hasta los aromas de cereza y caramelo que emergen al acercarla a los labios, cada sorbo es un recordatorio de la historia que llevan consigo. Perfectas para acompañar carnes ahumadas o mariscos frescos, estas cervezas son más que una bebida; son una celebración de la vida y la tradición cervecera belga.
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