Brouwerij Hoegaarden, la icónica cerveza blanca belga, revive una tradición centenaria con su Hoegaarden Original White. Con notas de trigo, cilantro y cáscara de naranja, es un símbolo de frescura y autenticidad. Perfecta para disfrutar en cualquier ocasión.
¿Sabías que la historia de Brouwerij Hoegaarden es un relato de resurrección? En la pintoresca localidad de Hoegaarden, en Flandes, la tradición cervecera se remonta al siglo XV, cuando los monjes comenzaron a elaborar una cerveza blanca que desafiaba las normas de su tiempo. Con una mezcla de trigo, cilantro y cáscara de naranja, esta bebida se convirtió en un símbolo de frescura y originalidad. Sin embargo, en 1957, la última cervecera del pueblo cerró, y el futuro de esta exquisita "witbier" parecía sombrío.
Fue entonces cuando Pierre Celis, un lechero local con un profundo amor por su herencia, decidió que la historia no podía terminar así. En 1966, con una receta que había guardado celosamente, fundó Brouwerij de Kluis, dando vida nuevamente a la cerveza blanca de Hoegaarden. Su dedicación a los ingredientes locales y su fiel adherencia a la receta original han hecho de Hoegaarden un referente mundial en el estilo de cerveza blanca.
La Hoegaarden Original White es un deleite visual y gustativo. Su color amarillo pálido, casi etéreo, se adorna con una espuma blanca y densa. Al acercar el vaso, las notas cítricas y especiadas invitan a un primer sorbo, donde la suavidad del trigo se entrelaza con la acidez equilibrada y un final ligeramente picante. No solo es una cerveza; es una celebración de la vida belga, ideal para compartir en una terraza o disfrutar en la tranquilidad del hogar. Con variantes como Hoegaarden Rosée y Hoegaarden Citron, la marca sigue innovando, pero siempre con la esencia de su historia en cada burbuja.
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