En Brouwerij Van Eecke, la tradición cervecera se fusiona con la innovación desde 1870. Su emblemática “Gulden Draak” ofrece un sabor robusto y complejo, ideal para maridar con quesos y chocolates. Cada sorbo es un homenaje a la rica cultura cervecera belga.
“La cerveza es la prueba de que Dios nos ama y quiere que seamos felices”, decía Benjamin Franklin, y en Brouwerij Van Eecke, esta afirmación cobra vida en cada sorbo. Fundada en 1870 en el corazón de Flandes, esta cervecería belga ha tejido una rica historia de tradición y pasión cervecera que perdura a lo largo de los siglos. Con un legado que ha sobrevivido a guerras y revoluciones, la familia Leroy, en su décima y undécima generación, continúa elaborando cervezas que son verdaderas obras de arte.
Entre sus joyas, la “Gulden Draak” se destaca como un símbolo de excelencia. Esta cerveza de alta fermentación, galardonada en múltiples ocasiones, combina tres variedades de malta con una mezcla especial de lúpulos, creando un perfil de sabor robusto y complejo que deleita a los paladares más exigentes. Cada trago es un viaje a través de notas de frutas maduras, caramelo y un ligero toque especiado, todo ello coronado por una espuma cremosa que invita a disfrutar.
La filosofía de Brouwerij Van Eecke se basa en la artesanía y la calidad, reflejando la rica cultura cervecera belga. Sus cervezas no solo son un acompañamiento perfecto para una cena, sino que también son el alma de festivales y celebraciones, uniendo a las personas en torno a la mesa. Así, cada botella cuenta una historia, un legado que sigue vivo en cada brindis.
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