Marolo, la destilería familiar de Piamonte, transforma la grappa en un arte. Desde 1977, sus productos, elaborados con lías de uvas nobles, ofrecen sabores complejos y aromas seductores. Cada botella es un viaje a la tradición italiana, ideal para maridar con chocolate negro o queso Parmigiano Reggiano.

“La paciencia no es una virtud, es necesidad”, solía decir Paolo Marolo, el fundador de esta emblemática destilería familiar. Desde 1977, Marolo ha transformado la grappa italiana en un arte, elevando su prestigio a niveles insospechados. Ubicada en la pintoresca región de Piamonte, esta destilería se especializa en la creación de grappas de alta gama, utilizando lías de uvas nobles como Nebbiolo y Moscato. Cada botella es un homenaje a la tradición, donde la meticulosidad en la producción se entrelaza con la innovación.

La gama de productos de Marolo es un viaje a través de sabores y aromas. Imagina una grappa joven, cristalina, que despliega notas de flores blancas y miel, mientras que su versión envejecida, con un profundo color ámbar, revela un perfil más complejo, con matices de frutos secos, vainilla y un final sedoso que invita a la reflexión. Cada sorbo es una celebración de la tierra, el clima y la maestría de la familia Marolo.

Además, Marolo no solo se preocupa por el sabor; su compromiso con la producción artesanal en pequeños lotes garantiza que cada grappa sea única. ¿Y qué tal maridar una de estas delicias con un postre de chocolate negro? La combinación es un deleite para el paladar. Con cada trago, Marolo nos invita a explorar la rica historia de la destilación italiana, convirtiendo cada momento en una experiencia memorable.

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