En Tinguram, la tradición se encuentra con la innovación en cada gota de sus licores exóticos. Desde su Ron Blanco hasta el Ron Extra Añejo, cada producto refleja un compromiso con la calidad y la artesanía. Cultivada en sus propios terrenos, la caña de azúcar es la esencia de su sabor auténtico, ideal para disfrutar solo o en cócteles.

“La paciencia no es una virtud, es necesidad”, solía decir el maestro destilador de Tinguram, y es que cada gota de sus licores exóticos es el resultado de un meticuloso proceso que combina tradición y modernidad. Fundada en un pequeño pueblo caribeño, esta marca ha estado elaborando rones desde el siglo XVII, convirtiéndose en un referente de la destilación artesanal. La historia de Tinguram es un viaje a través del tiempo, donde las recetas familiares se han transmitido de generación en generación, cuidando cada detalle para ofrecer un producto que no solo se bebe, sino que se celebra.

La caña de azúcar, cultivada en sus propios terrenos, es la base de sus rones, garantizando un sabor auténtico y vibrante. Desde el refrescante Ron Blanco, ideal para cócteles, hasta el complejo Ron Añejo, que revela notas de vainilla y frutos secos, cada variedad cuenta una historia única. El Ron Extra Añejo es una joya que encapsula la esencia de años de tradición y paciencia, un verdadero deleite para los paladares más exigentes.

El proceso de destilación en alambiques de cobre resalta la pureza y el carácter de cada producto, convirtiendo cada sorbo en un momento de conexión. Tinguram no solo se disfruta en la intimidad de un bar, sino que se ha ganado un lugar en celebraciones y momentos especiales alrededor del mundo. ¿Quién puede resistirse a un ron que no solo es una bebida, sino una experiencia cultural?

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