Estuche Waterloo 2X75Cl + 2 Vasos Ver más grande

Estuche Waterloo 2X75Cl + 2 Vasos

13321

Waterloo Triple:
Origen: Bélgica
Familia: Ale
Estilo: Strong belgian ale
Sub estilo: Tripel
Color: Rubia
Graduación: 8º

Waterloo Double Dark:
Origen: Bélgica
Familia: Ale
Estilo: Strong belgian ale
Sub estilo: Dubbel
Color: Tostada
Graduación: 8º

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30,05 €

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Waterloo Triple es una Cerveza de fermentación alta, elaborada según la rica tradición cervecera belga. Después de una primera fermentación de varias semanas de duración, se desarrolla una segunda fermentación en botella, que le proporcionará a la cerveza su aroma delicado.
Color amarillo dorado y luminoso, con burbuja muy fina y espuma densa y untuosa.
Su primer aroma revela frescura y un ligero olor a levadura.
Entre los aromas “vivos y afrutados” se perciben sutiles y delicadas notas de lúpulo. Un toque de manzana verde y tila completa la experiencia.
Sabor auténtico con una sensación en boca prolongada y equilibrada. La Waterloo Triple Blond se caracteriza por su intenso aroma malteado, y su final fresco con un toque a lúpulo y un sabor amargo agradable.
Cerveza bien estructurada y con mucho carácter, de sensación en boca refinada e intensa, final redondo y agradable. Equilibrio perfecto entre lúpulo y malta.
A degustar con carne a la brasa y patata asada.

Waterloo Double Dark es una Cerveza tostada de fermentación alta, elaborada a partir de malta dorada. Una segunda fermentación en botella le confiere su carácter intenso y agradable.Cerveza tostada con reflejos rojizos y una espuma cremosa y persistente.Nariz muy compleja, refinada e intensa con toques a madera y humus.Los primeros aromas son intensos (alcohol) y especiados (madera), bien equilibrados y con un final ligeramente caramelizado.Sensación en boca redonda. El sabor a malta tostada refuerza los aromas de café y toffee (melaza y mantequilla caramelizada).La Waterloo Double Dark es una cerveza tostada intensa pero agradable.
Cerveza tostada de fermentación alta, elaborada a partir de malta dorada. Una segunda fermentación en botella le confiere su carácter intenso y agradable.
Cerveza tostada con reflejos rojizos y una espuma cremosa y persistente.
Nariz muy compleja, refinada e intensa con toques a madera y humus.
Los primeros aromas son intensos (alcohol) y especiados (madera), bien equilibrados y con un final ligeramente caramelizado.
Sensación en boca redonda. El sabor a malta tostada refuerza los aromas de café y toffee (melaza y mantequilla caramelizada).
La Waterloo Double Dark es una cerveza tostada intensa pero agradable.
Marida a la perfección con quesos azules o postres a base de chocolate.

En 1815, esta cerveza fue conocida por dar "Coraje" y regó las fuerzas aliadas durante la Batalla de Waterloo.
Los acentos de la malta tostada y el lúpulo, ligeramente caramelizado se mezclan armoniosamente para ofrecer una paleta de sensaciones sedosas.
El aroma es potente y equilibrado, todo servido con un toque afrutado.

Cerveza tostada, de alta fermentación, elaborada a partir de malta dorada. Son segunda fermentación en botella. Espuma cremosa y consistente. Aroma complejo, con toques de madera, intenso, algo alcohólico. Gusto especiado, sabor a malta tostada que evoca el café y toffee. Intensa.
Maridaje: para tomar con quesos azules. Y con postres elaborados con chocolate.

La cerveza Waterloo se elabora con dedicación en la granja de Mont-Saint-Jean, que está situada en el campo de batalla de Waterloo. La notoriedad de este enclave histórico a caballo entre Waterloo, Plancenoir y Braine-l’Alleud se debe a los combates que tuvieron lugar el 18 de junio de 1815. Ya en 1219, Mont-Saint-Jean figuraba en un mapa de Enrique I donde se mencionaba la donación por parte de la familia de Wasseige de dicho lugar a la Orden de San Juan de Jerusalén, la futura Orden de Malta, cuya famosa cruz se encuentra sobre la puerta del edificio desde 1682. En 1230, la granja estaba administrada por el comandante Arnould.

Cervecería creada a partir de una granja familiar, fundada en 1858 por Martín Belot, ayudado por sus tres hermanos en el valle de De Bocq en la provincia de Namur. Desde el principio el objetivo es la elaboración de cerveza de alta fermentación con agua de un pozo propio. Guardan celosamente el control de la cervecería en manos de la familia que actualmente es gobernada por la sexta generación.
En 1967 dejan el reparto de puerta en puerta y empieza la gran expansión de las marcas producidas. A esto se añade, también, la producción nacional de cervezas bajo licencia que se basan en Du Bocq para producir y embotellar sus cervezas.
En 1983 se trasladan a Purnode, cerca de la antigua fábrica, donde continúan en pleno desarrollo, haciendo de Du Bocq una de las cervecerías independientes más importantes de Valonia.
Esta cerveza belga tradicional tiene su origen en 1815 en el momento de la batalla de Waterloo. Su antiguo proceso de elaboración a partir de malta y lúpulo finamente seleccionados le da un carácter fuerte, sabroso y vigoroso.

Actualmente la microcervecería de Waterloo dispone de medios muy avanzados en materia de producción, permitiendo cubas de hasta 10 hl. Su cuba de ebullición se caracteriza por un fondo variable que se puede modular en función del volumen del producto.
Tan sofisticado equipamiento posee todas las ventajas de las grandes instalaciones especializadas en cervezas de alta fermentación.
Gracias a dos calentadores de agua que permiten una alimentación ininterrumpida, la cerveza se elabora de manera continua, respectando todas las etapas, desde la concepción hasta la maduración, para después fermentarla en las mejores condiciones y bajo una estricta vigilancia.
Anthony Martin, el nuevo propietario de la granja de Mont-Saint-Jean, y su equipo se enfrentan a un verdadero desafío: han elaborado un plan de emergencia con el objetivo de salvar el emplazamiento. En el proyecto colaboran arquitectos del gabinete André Dupont et Associés, especializado en el patrimonio y en los edificios clasificados y que también se encarga de la restauración del conocido castillo de Hougoumont.
Su objetivo es preservar este patrimonio histórico dándole un toque de dinamismo. La granja de Mont-Saint-Jean aspira a convertirse en una atracción turística imprescindible.

Situada a veinte kilómetros de Bruselas, la ciudad de Waterloo es conocida en todo el mundo por haber sido el escenario de uno de los enfrentamientos más famosos de Napoleón: la batalla de Waterloo.
Esta legendaria contienda tuvo lugar el 18 de junio de 1815 y terminó con la victoria decisiva de dos ejércitos: el de los aliados, comandado por el Duque de Wellington (y compuesto por británicos, alemanos y neerlandeses) y el de los prusianos; ambos se enfrentaron al ejército francés dirigido por el emperador Napoleón I.
Los combates no tuvieron lugar exactamente en Waterloo sino un poco más al sur, en lo que ahora son los municipios de Lasne, Braine-l’Alleud y Genappe. En Francia la batalla recibió el nombre de “batalla de Mont-Saint-Jean” por ser éste el lugar donde todo comenzó.
Esta batalla fue la última en la que tomó parte Napoleón, que recuperó el control de Francia durante el periodo conocido como los Cien Días. Pese a su deseo de continuar la lucha con fuerzas nuevas y reconstituídas, se vio obligado a abdicar cuatro días después de su vuelta a París por falta de apoyo político.
La batalla de Waterloo se considera un importante hecho histórico que puso punto y final a la conquista napoleónica y restableció las fronteras de lo que más tarde se llamaría Europa.
Hoy en día, el campo de batalla de Waterloo es uno de los lugares históricos más grandes de Europa, conservado además de forma casi intacta. Cada año más de 300.000 visitantes procedentes de todo el mundo suben la famosa Colina del León para admirar las vastas tierras donde las tropas se enfrentaron arduamente.
Cada año en el mes de junio, miles de personas se reúnen en Waterloo para reconstituir la batalla. Un espectáculo extremadamente realista, que deja sin voz a los miles de espectadores que tienen la suerte de observarlo.
En 2015, las autoridades locales llevaron a cabo un enorme proyecto para celebrar el bicentenario de la batallla: un nuevo museo subterráneo, la renovación de la granja-fábrica de cerveza de Mont-Saint-Jean, decorados tridimensionales realizados por Franco Dragone, una Ruta de Napoleón, vivaques y una excepcional reconstrucción con 6.500 figurantes que atraerá a 200.000 turistas este verano y más tarde a medio millón cada año.